Mediación familiar

El objetivo general  de la mediación familiar es prevenir, minimizar o resolver los conflictos familiares, como los problemas de relación entre los miembros de la familia -especialmente entre padres e hijos adolescentes-, las desavenencias derivadas de la ruptura, la separación o el divorcio de la pareja, las dificultades originadas por el cuidado de familiares mayores o con discapacidad, los desacuerdos por herencia o empresa familiar u otros conflictos familiares.

 

    A través del Servicio de Mediación Familiar del Gabinete de Antonia Lafoz las familias podrán encontrar un procedimiento alternativo para gestionar sus conflictos, facilitando que puedan tomarse decisiones sobre su modo de relacionarse de forma consensuada y negociar los acuerdos, adaptándolos a las necesidades de cada una de las partes, favoreciendo así la colaboración e intereses comunes.

   

     Para poder iniciar un proceso de mediación, es necesario que las personas implicadas soliciten y acepten la intervención de un mediador, profesional imparcial, neutral y sin capacidad de tomar decisiones por ellas, que les asiste con la finalidad de favorecer vías de comunicación y búsqueda de acuerdos consensuados.

 

      La mediación, por tanto, ofrece un espacio para que las partes en conflicto, puedan hablar, comunicarse, escucharse y entenderse, siguiendo los siguientes principios fundamentales:
  • Voluntariedad: se trata de un proceso voluntario, es decir, son las partes las que desean iniciar el proceso, nadie puede ser obligado a iniciarlo o a mantenerlo en contra de su voluntad. Lo que se pretende es que las partes se vean como parte activa del proceso y esto hace que la implicación sea mayor, por lo que es importante que exista dicha motivación intrínseca a la hora de adentrarse en este proceso.

 

  • Imparcialidad: El profesional no se posiciona con ninguna de las partes, por lo que mantiene una postura intermedia. Los únicos protagonistas son las partes implicadas en el proceso.

 

  • Neutralidad: A pesar de que los mediadores tengan sus propios puntos de vista, valores… en el proceso de la mediación no se muestran ni se utilizan para influir en los acuerdos.

 

  • Colaboración: Las decisiones no vienen impuestas por un tercero, son las partes las que tienen que llegar a acuerdos, por lo que la colaboración entre ellos es muy importante.

 

  • Confidencialidad: Las sesiones son confidenciales, el profesional está obligado a guardar en secreto la información, siempre y cuando no corra peligro ningún tercero o la misma persona.

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonia Lafoz, su psicóloga de confianza

Creo  en las personas y en su capacidad para superar aquellas dificultades que impiden lograr su bienestar emocional. Por este motivo, mi objetivo es que las personas, independientemente de su edad, raza, religión o sexo, se sientan aptas para la vida, capaces y valiosas, competentes para vivir y merecedoras de felicidad. Para lograrlo, utilizo aquéllas técnicas y terapias que más se adapten a sus necesidades, siempre avaladas y contrastadas científicamente, ofreciendo un seguimiento y acompañamiento continuo, que les permita alcanzar los objetivos necesarios para lograr  su bienestar emocional.